En Galicia, una humedad que en agosto es una mancha discreta en el rodapié puede convertirse en noviembre en un frente de moho de dos metros. Detectar y arreglar las humedades antes del invierno no es una recomendación estética: es la diferencia entre una reparación puntual de una mañana y una obra con picado, saneado y repintado completo de la estancia. Y el margen para hacerlo bien es corto: de mediados de septiembre a finales de octubre.

Esta guía es un protocolo de diagnóstico, no un tratado sobre condensación. Te explicamos qué mirar, cómo distinguir el origen del agua y qué reparar antes de que llegue el primer temporal atlántico. Si lo que buscas es entender a fondo un caso concreto de vaho en ventanas y moho en esquinas frías, tenemos un artículo específico sobre humedades por condensación; y si quieres evitar que aparezcan, el de consejos para evitar humedades en casa.

Por qué la revisión hay que hacerla en septiembre

Hay una razón técnica y una razón de calendario. La técnica: después del verano, los materiales están en su momento más seco del año. Cualquier mancha, eflorescencia o abombamiento que siga visible en septiembre no es un resto de la lluvia de marzo, es un problema activo. En pleno invierno, con todo húmedo, distinguir lo crónico de lo puntual es mucho más difícil.

La de calendario: los tratamientos de humedad necesitan soporte seco y temperaturas por encima de 10 °C para curar bien. Un mortero de saneamiento aplicado en diciembre en un bajo de Teis tarda el doble en fraguar y da la mitad de resultado. Trabajar en septiembre u octubre significa que el sistema llega al invierno completamente operativo.

Regla de oro en la comarca: lo que no esté reparado el 31 de octubre, esperará a la primavera. Las ventanas de tiempo seco en noviembre y diciembre son demasiado cortas para trabajar con garantías.

Las ocho señales que delatan una humedad

Recorre la vivienda con luz rasante —una linterna en paralelo a la pared revela deformaciones que de frente no se ven— y anota lo que encuentres. Estas son las señales que buscamos nosotros en una visita técnica:

Checklist de inspección interior

  • Manchas amarillentas o marrones con borde definido, típicas de filtración desde arriba.
  • Pintura abombada o descascarillada en la parte baja del muro, a menos de un metro del suelo.
  • Polvo blanco cristalizado (eflorescencias) en ladrillo, mortero o rodapié.
  • Puntos negros de moho en esquinas, detrás de armarios o en el encuentro pared-techo.
  • Olor a cerrado persistente que no desaparece al ventilar diez minutos.
  • Rodapiés hinchados o parquet levantado en un punto concreto.
  • Grietas nuevas alrededor de ventanas o en el encuentro de dos materiales.
  • Condensación abundante en el cristal a primera hora, incluso en habitaciones ventiladas.

Cómo saber qué tipo de humedad tienes

Todas las humedades se parecen en la mancha, pero el tratamiento es radicalmente distinto según el origen. Aplicar una pintura antimoho sobre una capilaridad es tirar el dinero: el agua sigue subiendo y en tres meses vuelve a saltar. Esta tabla resume cómo las diferenciamos en una inspección:

Diagnóstico rápido por tipo de humedad y solución asociada.
TipoDónde apareceSeñal característicaSolución de fondo
CapilaridadFranja baja, hasta 1-1,5 m del sueloSales blancas y rodapié hinchadoBarrera química + mortero de saneamiento
FiltraciónTecho, esquina o junto a ventanaMancha con cerco y aparición tras lluviaReparar el punto de entrada e impermeabilizar
CondensaciónEsquinas frías, tras muebles, bañoMoho en puntos negros y vaho en cristalesVentilación, aislamiento y pintura antimoho
AccidentalBajo baño, cocina o pared de bajanteMancha creciente sin relación con la lluviaLocalizar y reparar la fuga de fontanería

En Vigo y en la ría es habitual encontrar casos mixtos: un bajo con capilaridad al que se suma condensación porque nadie ventila para no perder calor. Ahí hay que atacar los dos frentes a la vez, o el resultado dura una temporada.

Inspección de una mancha de humedad en la pared de una vivienda de Vigo antes del invierno

Tres pruebas caseras de diagnóstico

1. La prueba del papel de aluminio. Pega un cuadrado de papel de aluminio a la pared sellando bien los cuatro bordes y espera 48 horas. Si aparecen gotas en la cara exterior, es condensación; si aparecen en la cara pegada al muro, el agua viene de dentro de la pared.

2. El higrómetro. Mide la humedad relativa a distintas horas. Por encima del 65 % de forma sostenida hay riesgo real de moho.

3. El diario de lluvia. Fotografía la mancha y anota la fecha durante tres semanas. Si crece 24-48 h después de cada temporal, es filtración.

Revisión exterior: por dónde entra el agua

La mitad de las humedades de interior se resuelven fuera. Antes del invierno conviene revisar, con calma y si hace falta con una escalera segura: canalones y bajantes (hojas acumuladas y juntas abiertas son el clásico de octubre), vierteaguas de ventanas (si el goterón está roto, el agua entra por capilaridad al marco), juntas de carpintería y sellados de silicona envejecidos.

También la fachada: microfisuras, zonas con verdín, pintura pulverulenta que tiza al pasar la mano. Todo eso multiplica la absorción de agua del muro. Un revestimiento hidrófugo en buen estado puede reducir drásticamente la cantidad de agua que llega al interior, y por eso muchas veces la reparación empieza por la pintura de fachadas en Vigo y no por dentro. En tejados, comprueba tejas desplazadas, limahoyas y encuentros con chimeneas.

Qué reparar y en qué orden

El orden importa tanto como la técnica. Reparar por dentro antes de cortar la entrada de agua es garantía de volver a empezar. Nuestra secuencia es siempre la misma:

  1. Cortar el origen: fuga, canalón, junta, sellado o fisura de fachada.
  2. Secar el soporte: con ventilación forzada o deshumidificador; puede llevar días.
  3. Sanear: picar la zona afectada, cepillar sales y tratar el moho con producto fungicida específico.
  4. Reconstruir: mortero transpirable de saneamiento en capilaridad; masilla y malla si hay grietas que reparar.
  5. Imprimar y pintar con producto antimoho de alta transpirabilidad.
Una mancha de humedad tapada con pintura vuelve siempre. Lo único que cambia es cuánto tarda: con suerte, un invierno. Equipo técnico de Pintores en Vigo

Cuando la superficie afectada supera un par de metros cuadrados, aparece moho de forma recurrente o hay sales activas, ya no es un trabajo de fin de semana. En esos casos hacemos una visita con medidor de humedad y proponemos el sistema completo dentro del servicio de eliminación de humedades en Vigo.

Calendario de trabajos antes de las lluvias

Primera quincena de septiembre: inspección completa, interior y exterior, y fotografías de referencia. Segunda quincena: reparaciones exteriores —canalones, sellados, fisuras y, si toca, la fachada—, aprovechando los últimos días estables. Primera quincena de octubre: saneado interior, tratamiento fungicida y morteros. Segunda quincena: imprimación y pintura final, con la vivienda ya estanca.

Ese margen permite además que la casa entre en el invierno con la pintura curada, algo que agradecerás si vives en una zona especialmente expuesta como Moaña o el frente marítimo de Baiona. Y si además aprovechas para repintar interiores, revisa antes la guía de preparación de paredes: sobre una pared que ha tenido humedad, la imprimación no es opcional.