Elegir el color es solo el 50% de la batalla. El nivel de brillo y el tipo de base química que aplique tu empresa de pintura de obra determinarán cómo de fácil será de limpiar, cuánto durará y si se resaltarán o esconderán las imperfecciones de la pared.
Pintura Plástica vs Esmalte
La pintura de casas más común es la pintura plástica al agua. No tiene gran olor, seca rápido en 2 horas y ofrece gran cobertura para el servicio de pintura residencial estándar de salones y pasillos. Por otro lado, los esmaltes (acrílicos o sintéticos) los reservamos para elementos de gran fricción: lacado de puertas, rodapiés, zonas de cocinas sin azulejos e incluso muebles.
Acabado Mate: El rey de las paredes
El acabado mate absorbe toda la luz, lo que lo hace perfecto para ocultar pequeños bollos, rasguños o imperfecciones en techos y paredes. Es el preferido de cualquier pintor de paredes moderno porque da una sensación de suavidad al espacio, como de terciopelo. Lo malo: históricamente absorbía manchas con facilidad, aunque nosotros aplicamos "mate súper-lavable" cerámico de alta calidad que soluciona ese hándicap.
Satinado o Cáscara de huevo (Eggshell)
Aporta un sutil brillo, similar precisamente al de la cáscara del huevo. Resiste fenomenal la humedad y las frotaciones por limpiezas, por lo que una buena empresa de pintura de casas siempre lo recomendará para zonas de mucho tránsito: cocinas, baños, pasillos oscuros y habitaciones infantiles si los peques tienen manos creativas. Como punto débil, reflejará los desperfectos de una pared que no haya sido bien lijada.
¿Te atreves con el brillante?
El brillo intenso se reserva para carpinterías, marcos, molduras o muebles antiguos restaurados. Su durabilidad es excepcional como pintura para profesionales, creando superficies parecidas al cristal. Solo los instaladores y pintores más cualificados lo usamos a pistola (estilo airless) debido a que cualquier gota con brocha o rodillo queda marcada con dureza para siempre sobre la resina brillante.